Al tomarme, Intel me hizo firmar un Acuerdo de
Confidencialidad. Es un procedimiento estándar
sabían era que el FBI estaba usándome en una
operación de contraespionaje contra Cuba. Al
FBI se les 'olvidó' decirles. También se les olvidó
mencionar que durante más de 10 años le había
sustraído información a AMD y que se la
entregué a Cuba y a la Unión Soviética.
La compañía instaló una
terminal en mi casa... que
fue la que usé para
conectarme con su base
de datos en Albuquerque,
Nueva México, donde
estaba en detalle el
proceso del Pentium.
Mientras tanto, Pete Costner, el sabueso de
AMD, jamás perdió la esperanza de
encontrarme y estaba asqueado de los
cuentos que le contaban los agentes del FBI.
Puso una alerta en la Asociación de
Semiconductores y fue así que el sabueso
de Intel Steve Lund eventualmente dio
conmigo.
Pero para ese tiempo, Intel había perdido
los calzones. A las pocas semanas estaba
vendiendo el proceso de fabricación del chip
llamado el Pentium a los chinos y a los
iraníes.